Con el Proyecto de Reapertura del Museo del Convento de los Descalzos – 2021

El Museo Convento los Descalzos, fundado en 1595, es una de las instituciones museales más importantes para el resguardo del arte virreinal peruano.

Visitar sus antiguos ambientes nos permite conocer el otrora estilo de vida al interior de un convento, expresada en sus diversas salas y pasadizos que son verdaderas ventanas al pasado, pues cada espacio mantiene su mobiliario antiguo y alberga obras de arte únicas.

Este 2021 el museo celebrará su 40 Aniversario con la presentación de una nueva museografía, para lo cual se ha convocado a un grupo de conservadores, restauradores, historiadores de arte y mediadores de museos.

La coordinación de este proyecto de reapertura se encuentra a cargo de Héctor Ascorra, restaurador de la Escuela Nacional de Bellas Artes.

Con Igor Bernaola, María Castro Bendezú y Héctor Ascorra, parte del Equipo a cargo del Proyecto de Reapertura del Museo del Convento de los Descalzos – 2021

Visitamos tan fascinante museo peruano ubicado al final de la Alameda de los Descalzos en el distrito del Rímac, en Lima, y conversamos con Ascorra. También conocimos a Fabiola Rodriguez y a Miguel Rojas, ambos restauradores que nos contaron acerca de su ardua labor por mantener y conservar este legado colonial artístico.

Con Miguel Rojas, restaurador del Museo de los Descalzos

Cabe añadir que este video es el primero de una serie de dos. En nuestra siguiente visita conoceremos y conversaremos con los equipos de curaduría, museografía y montaje.

A continuación, presentamos en exclusiva un texto cargado de misticismo escrito por Héctor Ascorra, donde nos acerca a la trayectoria de los franciscanos en el Perú y su especial relación con las artes plásticas.


Proyecto Descalzos 2021

“Las Órdenes religiosas, y muy particularmente la franciscana, en su empeño de difundir sus devociones (…), tuvieron mucho que ver en la creación y mantenimiento de las escuelas-talleres de pintura y escultura” 1

«Tú eres la hermosura” 2

Francisco de Asís, «se llenaba de admirable e inefable gozo viendo el sol, mirando la luna y contemplando las estrellas y el firmamento» 3.

Tomás de Celano relata la ternura con que éste se dirigía a todas las creaturas: «deja que los candiles, las lámparas y las candelas se consuman por sí, no queriendo apagar con su mano la claridad, que le era símbolo de la luz eterna. Anda con respeto sobre las piedras. A los hermanos que hacen leña les prohíbe cortar del todo el árbol, para que deje la posibilidad de echar brotes. Manda al hortelano que se destine una porción para cultivar plantas que den fragancia y flores. Recoge del camino a los gusanillos para que no los pisoteen; y manda poner a las abejas miel y el mejor vino para que en los días helados de invierno no mueran de hambre. Llama ​hermanos​ a todos los animales» 4.

En el Cántico del Sol, bajo la figura de los elementos, Francisco canta las fuerzas del cosmos y de la existencia. Este cambio de enfoque antropológico fue el detonante espiritual del ​rinascimento​ italiano: la vuelta a la naturaleza y al hombre como máxima expresión del genio creador. Es por eso que Dante Alighieri sugiere en un verso de la Divina Comedia que Francisco es un sol cuya aurora marca el inicio de una nueva era. 5

Esta fibra estética de la Orden no se ha perdido. Fray José Rodríguez, cuando fue ministro general, escribió: «Hemos permanecido siempre abiertos y sensibles a las situaciones concretas de la historia y de la cultura. El franciscanismo se encontró con las artes figurativas -la poesía, la literatura, la arquitectura y otras expresiones del espíritu humano-, en las que tuvo gran influencia. A través de la via pulchritudinis podremos desarrollar elementos esenciales de la visión franciscana del mundo, del hombre y del misterio de Dios y al mismo tiempo encontrarnos con muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo. Sin duda el arte es un lugar privilegiado de diálogo con la cultura contemporánea y, creando caminos nuevos, también de evangelización.» 6

En los primeros años de la Evangelización del Nuevo Mundo, los frailes cumplieron con el encargo de adoctrinar a los naturales y así unirlos al proyecto colonizador. Este fenómeno fundacional se debe sin duda al empuje de una personalidad carismática como la de San Francisco Solano, primer Guardián de la Recolección de Nuestra Señora de los Ángeles, hoy Los Descalzos, del Rímac. Dice Agustín Gemelli en su compendio de franciscanismo: «El Perú tuvo, en el primer decenio del siglo XVII, su magnífico apóstol en San Francisco Solano. Su caminar infatigable por selvas, valles y desiertos, por ríos inmensos y pueblos salvajes; su hablar intrépido y sencillo, que todos comprendían, como por un portento de Pentecostés; su multiplicarse en la caridad milagrosa, tenían un sólo móvil: la gloria de Dios; un solo látigo: la penitencia voluntaria sobreañadida a las fatigas de las Misiones, y un solo alivio. la música. San Francisco Solano, para solaz de su trabajo, superior al que puede soportar un hombre, tomaba la lira y cantaba con caballeresco fervor ante el altar de María» 7.

El apelativo popular de «descalzos» se debe a la severidad de la observancia regular que caracterizaba a las recolecciones de inspiración alcantarina en aquella época. En su manual de historia de la Orden, el padre Holzapfel precisa que sus iglesias, conventos y celdas eran pequeñas; marchaban con los pies descalzos, sin sandalias. 8 Esta austeridad tiene estilo propio. En el trazado sencillo y abigarrado de sus claustros, la pequeña iglesia de bóveda y una sola torre, que contrastan con la aspereza pétrea del Cerro S. Cristóbal, Los Descalzos es modesto custodio de una invaluable colección virreinal y republicana que va desde una exquisita pinacoteca, pasando por obras de imaginería, mobiliario y menaje decorativo, paramentos litúrgicos, archivos históricos y hasta objetos etnográficos recogidos por los misioneros en sus incursiones.

El Convento de Los Descalzos es sin duda un espacio de tipo excepcional, con cuatro siglos de historia y tradición vivas. Sigue ofreciendo a todos, y cada vez con mayor y mejor alcance una experiencia de alto deleite estético, encuentro con la historia en sus mismas fuentes y un oasis de remanso y quietud espiritual, que su estratégico diseño y ubicación logran arrancar del medio de la agitación metropolitana. Aún queda mucho por estudiar acerca del verdadero impacto de la Orden Franciscana en la configuración y el devenir de la Historia Peruana, así como en la progresiva configuración del imaginario nacional.

Esperamos que el Proyecto de Puesta en valor y nueva museografía aporte a la conservación y difusión del patrimonio cultural, a la vez que a la continuidad de su uso tradicional como espacio de oración y encuentro comunitario.

Héctor Ascorra | Coordinador


NOTAS

1. Sáiz F., O.F.M., El Museo del Convento de los Descalzos, Lima 2002.
2. Alabanzas al Dios altísimo 5.
3. Tomás de Celano, Vida Primera, 80.
4. Ibíd. 165.
5. ALIGHIERI, Dante. La Divina Comedia.
6. Fr. José Rodríguez Carballo, O.F.M., El Sabor de la Palabra. La vocación intelectual de los hermanos menores hoy. Carta del Ministro General a toda la Orden sobre los estudios, Roma 2005, 3,3.
7. GEMELLI, A. (1940). El Franciscanismo. Barcelona: LUIS GILI Ed.
8. “Parvae erant eorum ecclesiae, conventus et cellae; nudis pedibus sine sandalis incedebant». En HOLZAPFEL, H. (1909). Manuale Historiae Ordinis Fratrum Minorum. Friburgo: Herder .


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