Mi afiche de Betty Blue.

Cada cierto tiempo lo vuelvo a encontrar, en realidad son años, y si desaparece es porque se traspapela.

Está doblado varias veces y en cada doblez lo descubro un poco más dividido.

Cuando lo encuentro lo despliego y recuerdo la película, su música, pero sobre todo, el día que lo conseguí.

Era inicios de la década de 1990, y en el cine club Santa Elisa proyectaron Betty Blue. Era como la quinta vez que la veía y andaba enamorado de Beatrice Dalle.

Iniciada la función, casi a la mitad, descubro en mí las fuertes ansias de tener algo de Betty. En medio de la oscuridad y a los 17 años, salgo del cine hacia la entrada del Santa Elisa y con el cuidado de un amante, quité los alfileres que sostenían el póster.

Entonces regresé a la oscura sala.

Desde ese día y por un tiempo estuvo en la pared de mi cuarto. Luego, lo guardé en un folder que cada ciertos años encuentro entre mil papeles, y es entonces que vuelvo a desplegar el afiche y me pongo a recordar esta historia que acabo de contar.


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