RAFAEL BESACCIA
De una familia de actores, el pintor Rafael Besaccia de la Puente (Lima, 1973) trabajó largo tiempo en el campo de la publicidad. Luego, en el de la animación por computadora, y también en los terrenos de la música. Relación radical de expresiones que lo lleva, hacia 1997, a generar el personalísimo proyecto Magna Opera, cuyo opus 1 fue un video de animación llamado El tiempo.
Posteriormente, llega Magna Opera Op. 2, bajo el título de Una vez más el Amor, una videoinstalación para la Bienal Nacional de 1998. En la galería ARTCO, Magna Opera Op. 3, El fin del tiempo, se expone actualmente —o estrena, si pensamos en su carácter de espectáculo—, congregando todos aquellos lenguajes con los que el artista convive en su labor creativa.

Besaccia ha pintado de la manera clásica: caballete, pincel y paleta, diez óleos de gran formato. “Pinto a la manera en que se trabajaba en los siglos XVII y XVIII. Uso la computadora para hacer bocetos o para planificar mis trabajos, pero a la hora de ir al lienzo voy con las herramientas del pintor clásico”, puntualiza.
Parte de la obra son, además, tres piezas musicales que Besaccia ha preparado, junto a una animación inspirada en las imágenes de sus cuadros, “que intentan transmitir una sensación agradable”.
“Nací en una familia de teatro. Me es muy difícil entender mi vida sin hacer algún tipo de espectáculo. Además, crecí admirando a Miguel Ángel y a Leonardo: me es muy difícil entender la vida sin pintar. Y me gusta la música y componer. Todo ello me ha servido para transmitir estas ideas”, afirma el expositor.
SUNA, videoclip del grupo Mar de Copas, dirigido por Rafael Besaccia en 1999. Suna es el tercer videoclip oficial de la banda y probablemente el primer videoclip peruano realizado íntegramente con animación dibujada a mano. Fue producido por Rafael Besaccia, quien utilizó pincel y pintura sobre papel, siguiendo técnicas clásicas de composición y animación desarrolladas desde inicios del siglo XX.
Cielos, árboles y lunas
Una naturaleza extraña, cercana a la del romanticismo de un prerrafaelista o un Caspar David Friedrich moderno, puebla la propuesta simbólica que Besaccia expone. Y, al mismo tiempo, se expresa como alerta de la devastación que la aqueja. Algo de ello también se proyecta sobre la naturaleza humana.
Para algunos, podrían aproximarse a paisajes nocturnos surgidos de un sueño new age. Para otros, serán como puertas a un viaje seductor por escenarios naturales de otro mundo.
Explica Besaccia que su motivación es crear un espacio virtual —y ritual— similar a los dioramas del siglo XIX “o a las fantasmagorías, donde, a través de escenarios cerrados, se recreaban otras realidades para la gente”.

El fin del tiempo
“Desde la primera entrega de Magna Opera, he reflexionado sobre cuál es la verdadera naturaleza del tiempo. Se nos dice que es oro, que se puede ahorrar, pero creo que es algo que aún desconocemos. Esa respuesta es parte de mi búsqueda personal y artística”, agrega Besaccia, quien ha decidido que la muestra sea la última de su proyecto presentada en forma individual. Pero promete más espectacularidad tras este ciclo que llega a su fin.
La temporada de El fin del tiempo culmina el 9 de diciembre. Se puede apreciar en Artco Galería de Arte (Roaud y Paz Soldán 325, San Isidro).

Nota: La Galería ARTCO ya no existe.




