Entrevista | Jaime Higa

Por: Daniel Contreras M. | Publicado el 29 de agosto de 2001 en el Semanario Oiga.

El que nunca deja de aprender


Jamás termina de experimentar. Tras dejar en 1984 inconclusos sus estudios de arte en la Católica, Jaime Higa Oshiro se dedicó a ganar diversos premios, presentar individuales y participar en más de un centenar de colectivas, aquí y en el extranjero. Pero ese vacío que dejan las cosas a medio camino lo hizo decidirse: el año pasado se graduó como artista en Corriente Alterna. Es el aprendizaje continuo.

Es ecléctico y cíclico, pues en su obra abundan los elementos más diversos, que toma y retoma como si hojease una revista. Su cercanía al pop art, su experiencia en los terrenos de la historieta y su paso por la recordada Nazca Comic le brindaron un interrogante: ¿no era este un asunto lo suficientemente serio como para abordarlo en una nueva individual? Higa aceptó el reto, y nació la muestra.

Algo de autobiografía y otro tanto de iconografía del comic dan como resultado una mirada tierna e irónica a través de los personajes de aquel singular universo: desde Periquita, Porky y compañía hasta el gato Fritz, Dick Tracy y los Rugrats; desde el mundo imposible de Disney y Hanna-Barbera hasta el erotismo más asolapado de Candy White Ardley o la mitología futurista de los Caballeros del Zodíaco.

Obra de Jaime Higa

El público podrá ver a Jaime compartiendo espacio con los personajes y se dará cuenta de que todo en esta vida puede ser utilizado por el artista. Consciente de que su labor es solitaria y casi artesanal, Higa comparte hoy taller con dos artistas algo más jóvenes que él, de quienes está seguro que nunca dejará de aprender. Él, que tras muchos encuentros y desencuentros personales ahora se acepta con todas sus imperfecciones —corregidas y aumentadas—, se quiere a sí mismo y, así, nos quiere más.

Está en el aire

Los primeros cuadros de Ricardo de la Flor abundaban en un erotismo muy explícito. Queriendo darle una vuelta de tuerca a su producción, buscó hondo en lo interior y encontró aquellos demonios personales que muchas veces sirven de inspiración. Tocó una fibra profunda de morbidez y descubrió su expectativa por los cuerpos dañados. Por ello, su muestra Desde adentro llega con obras casi testimoniales de operaciones quirúrgicas, las cuales plantean muchos puntos de interpretación: sexuales, y hasta gastronómicos si se tiene la imaginación necesaria.

Ricardo de la Flor en la Galería Praxis

De la Flor fue encontrándole sentido a su propuesta crítica sobre la imagen de los cuerpos en vivo. Basándose en libros médicos o vídeos donde se muestran operaciones reales, su imaginación ingresa desde que brotan, bajo el bisturí, el dolor físico y el suspenso de la imagen, hasta proyectar solo eso: la imagen.

Esta exposición doble se puede apreciar hasta el 4 de septiembre en la galería Praxis, Av. San Martín 689, Barranco.

Nota: La galería Praxis ya no existe.

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