La Municipalidad Distrital de Chancay rindió un emotivo homenaje póstumo al decimista Gregorio Antonio Silva García (1942-2025), reconociendo su aporte fundamental a la literatura oral y a la identidad cultural del distrito.

En la Plaza de Armas, vecinos, autoridades y artistas evocaron con respeto su legado como cultor de la décima: una de las manifestaciones artísticas más importante del distrito de Chancay

La décima es la combinación métrica de diez versos octosílabos. Su historia en el Perú se inicia en la época colonial, desde el siglo XV, cuando fue traída por clérigos y soldados. Pero no será hasta el siglo XVIII cuando el pueblo peruano se descubre decimista.

Según las investigaciones de Nicomedes Santa Cruz, las décimas llegaron al pueblo en el siglo XVI a través del teatro popular, que era incentivado en las haciendas para aliviar la vida monótona y el duro trabajo en el campo. En regiones con fuerte presencia de haciendas, como Chancay, se convirtió en arte cotidiano.

Lecturas selectas

En Chancay vivió un decimista llamado don Erasmo Muñoz. Era un anciano de 69 años de edad cuando fue entrevistado por los escritores José Matos Mar y Jorge Carvajal, como parte de una investigación universitaria que tuvo como resultado final la edición de un libro de 168 páginas, cuyo título fue Erasmo. Yanacón del valle de Chancay, publicado por el Instituto de Estudios Peruanos en el año 1974.

Este libro trata del testimonio más significativo de la cultura afroperuana, donde se habla de la vida en el campo a fines del siglo XIX y de las costumbres en las haciendas:

La décima tuvo en él a uno de sus grandes

Antonio Silva García (Chancay, 1942–2025) comenzó a recitar desde niño en la antigua Escuela Fiscal N.º 438 “Alberto de las Casas Arriz”, y estudió secundaria en la IE Pública N.º 34, donde se graduó como Técnico en Mecánica General.

A los 17 años ya improvisaba y declamaba décimas, muchas de ellas dedicadas al Club Deportivo Municipal de Chancay. Compartió escena con otros grandes como Víctor Santa Cruz Salas. Por motivos laborales vivió en Supe, Chimbote, Tambo de Mora y Chincha —donde conoció a su esposa, María Juana Saba Torres— hasta volver finalmente a su tierra, donde se consolidó como uno de los decimistas más queridos y activos del distrito.

En junio del 2013, en mérito a su trayectoria como cultor y maestro de la décima en el Perú, el Ministerio de Cultura otorgó a don Gregorio, la distinción de Personalidad Meritoria de la Cultura.

Nosotros tuvimos el privilegio de conocerlo. Escucharlo era una experiencia directa con la memoria hablada, con una voz que conservaba intacta la musicalidad y la ironía de las mejores tradiciones orales. Su fallecimiento deja un vacío, pero también una tarea: seguir escuchando, escribiendo y difundiendo las décimas, como lo hizo él, con generosidad y convicción.

La décima en el distrito de Chancay, gracias a figuras como Antonio Silva, sigue siendo una forma de resistencia cultural y afectiva, hecha palabra y memoria.

En la plaza de armas de Chancay, junto al busto en homenaje al decimista don Antonio Silva.

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