El sábado 6 de setiembre salimos muy temprano, a las 7 de la mañana, desde la sede del Ministerio de Cultura en San Borja con destino a Végueta, en la provincia de Huaura. Allí recorrimos la zona arqueológica de Vichama, la antigua ciudad agropesquera vinculada a la civilización Caral. La visita se dio gracias a la invitación del Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe, en el marco de los 18 años de excavaciones e investigaciones en la zona.

El viaje por la costa norte de Lima nos llevó hasta este sitio arqueológico donde, entre el mar y el valle, se extienden 25 hectáreas de plataformas y pirámides que reflejan la complejidad social y arquitectónica de sus antiguos habitantes.

Frisos de crisis y rituales colectivos
Durante el recorrido observamos los relieves que guardan relatos de hace más de 3,800 años. Uno de los elementos más llamativos son los frisos recientemente recuperados: composiciones en barro que muestran escenas de danza ritual, figuras humanas en movimiento junto a cuerpos esqueléticos que evocan tiempos de escasez y muerte. Estas imágenes funcionan como narraciones visuales de la crisis, pero también de las prácticas colectivas que intentaron devolver la vida.
«escenas de danza ritual, figuras humanas en movimiento junto a cuerpos esqueléticos que evocan tiempos de escasez y muerte»
Junto a estas escenas aparecen figuras de animales sagrados, como serpientes vinculadas al agua y, de manera muy destacada, sapos representados en relieve, símbolos de la lluvia, la fertilidad y la regeneración. La presencia de estos motivos humanizados, revela cómo la cosmovisión de Vichama estaba profundamente ligada a la naturaleza y a la supervivencia de la comunidad.
EL VIDEO
Ruth Shady y la Zona Arqueológica Caral
En el sitio nos encontramos con la arqueóloga Ruth Shady, descubridora de Caral y principal promotora y defensora de este patrimonio frente a las constantes invasiones ilegales que lo amenazan. Bajo su liderazgo, el equipo de la Zona Arqueológica Caral sostiene un trabajo permanente que recuerda que la arqueología no es solo excavación, sino también investigación, conservación y comunicación con la sociedad actual.

Más allá de su monumentalidad arquitectónica, Vichama es un espacio clave porque vincula la vida cotidiana de una ciudad agropesquera con la cosmovisión de la civilización Caral. Sus frisos son testimonio de que el cambio climático y la escasez de recursos no son problemas recientes, sino desafíos que ya enfrentaron las sociedades antiguas.

Agradecemos al Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe por la invitación y por abrirnos las puertas de este sitio que es patrimonio de todos. Vichama es historia viva: una experiencia que vale la pena compartir en familia. Visítala y descubre los frisos, las pirámides y las memorias de una civilización de 3,800 años.
Final
Llegamos de noche a Lima, alrededor de las nueve. Cansados, pero felices, el mismo bus que nos llevó a Vichama nos dejó en el Ministerio de Cultura, en San Borja.

Desde allí, tomamos un taxi hacia la sede de Canal Museal.

Luego, a la hora de dormir, entre el sueño y la vigilia, empezamos a ver los rostros de Vichama, persistentes desde entonces en nuestra memoria.




