EL INCIDENTE


-UNA EXPOSICIÓN DE CANAL MUSEAL-


CURADURÍA

Las fotografías de El Incidente. Fotografía peatonal en Lima, son parte de un archivo formado entre búsquedas y caminatas. Pertenecen a fotógrafos que laboraron en las calles del Centro de Lima entre las décadas de 1940, 1950 y 1960. 

Daniel Contreras, investigador y curador de arte, reúne fotografías procedentes de mercados de segunda mano y viejos álbumes familiares como partes de un cuerpo que nace de un acontecimiento pasado y trivial, olvidado. Sin embargo, cada fotografía peatonal se ofrece como una tajada de historia, de espacio y de tiempo, un testimonio de época sobre las transformaciones urbanas y sociales, imperceptibles quizás para el nuevo caminante de Lima.

El retrato urbano es un género poco estudiado en el Perú. El Incidente propone una primera inmersión en este campo de gran valor informativo en una ciudad de rápidas transformaciones.


-Historia-

Cada fotografía procede de mercados de segunda mano. Memoria al peso, así se ofrece la intensa visión de decenas de viejos álbumes familiares acumulándose en bolsas de rafia. Desmembramiento posterior que permite seleccionar lo que uno busca. De esta manera cada fotografía peatonal se ofrece hoy como una tajada de historia, de espacio y de tiempo, un testimonio de época sobre las transformaciones urbanas y sociales, a veces imperceptibles y otras veces obviadas por el nuevo caminante de Lima.


Por esas calles

Al popularizarse la fotografía un cambio radical aconteció en la vida de los peruanos, especialmente en la manera de perennizar sus recuerdos y experiencias. Es en ese proceso y hacia la década de 1920, que aparecen las primeras fotos incidentales en el país a través de los nacientes reporteros gráficos. 


Damas de clase acomodada, súbitamente retratadas a paso raudo por el Centro de Lima, llenaron las páginas sociales de los principales diarios y revistas. 


Es difícil establecer una fecha exacta, pero a inicios de 1940 la fotografía peatonal surge como el nuevo negocio de una serie de pequeños estudios mellados por las diversas crisis del decenio anterior (en 1935 por ejemplo, cerró el legendario Courret Hermanos). 

Un nuevo y popular género fotográfico nacía producto de la sobrevivencia. Entre 1940 y 1960 centenares de fotógrafos asociados a uno de los tantos estudios instalados en Lima recorrieron las calles del centro al acecho de clientes. 

Elegido el solitario caminante, la pareja o el grupo, el incidente fotográfico se producía. Convenido el precio, un mensajero del estudio o el mismo fotógrafo les entregaba la imagen en su puerta al día siguiente. 


La raíz latina de Incidente es Cedere (suceso acaecido en algún lugar o momento, que suspende o interrumpe, que es imprevisto o fortuito, una cosa que cae dentro de otra). Hoy la mayoría de diccionarios precisan así que un incidente es una circunstancia, un hecho que de manera inesperada puede afectar, alterar o interrumpir el curso de algo: es lo que se interpone en el transcurso normal de un sujeto o una situación. 


La mirada salvaje

Entre inicios de 1940 y finales de 1960 centenares de fotógrafos aficionados, trabajadores de uno de los tantos estudios fotográficos instalados en el centro y barrios de Lima salieron a las calles al acecho de potenciales clientes. Escondidos entre la multitud; parados en una avenida o transitando por un jirón concurrido observaban cual depredadores el paso de hombres y mujeres, de personas solitarias y de grupos, de parejas o familias con el fin de retratarlas. 

“Una iba por la calle metida en sus asuntos y de pronto estos tipos se te cruzaban y sin pedir permiso te tomaban la foto, a veces te lanzaban el flash en la cara cuando era de día. Luego se acercaban con su libretita o un papel listos para anotar la dirección y preguntando si querías que te la lleven a casa o si pasabas por el estudio. Si una deseaba los ignoraba o les decía que no, algunos eran más insistentes, pero en cualquier caso si les decías que sí, al día siguiente había un tipo tocando tu puerta.”


Testimonio de la señora E.B.B., diciembre de 2013

AUDIOTECA

Programación radial – El Incidente – Exposición Bienal de Fotografía


“¿JOVEN, UNA FOTO? ¿UNA INSTANTÁNEA SEÑORA, SEÑOR?” 


EL PLANO LOCAL

Personas de todo tipo y condición y entre ellas podrían estar amigos, parientes o sus mismos padres cuando estaban jóvenes y llenos de vida; ellos, que quizás ahora ya no lo reconocen, que están en otro plano o pasmados en un asilo, en casa, a lo mejor simplemente lejos. O tal vez, logra verse usted, pero siendo quien fuera muchos años atrás… 

Una mujer cruza el Portal de Botoneros (hoy cuadra 1 del jirón Huallaga), ubicado en la Plaza Mayor de Lima. El fotógrafo, que espera en la entrada del pasaje Olaya (otrora Petateros) se coloca frente a ella que avanza con mirada seria. A la derecha de la imagen, al fondo, tres hombres conversan junto a una columna y más allá otra persona observa con las manos en la espalda hacia la calle Mercaderes, en el Jirón de la Unión. Una mujer mayor y con vestido negro camina apurada con un ramo de flores en la mano. Es al parecer domingo, las tiendas de ropa como la Casa Ode o el restaurante Atlantic (activos hasta la fecha) aparecen con las rejas cerradas. La posición de la sombra de la mujer bajo la luz del sol permite establecer la hora aproximada: el mediodía. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel marca Agfa. Medidas: 14 x 9 cm. Año: 1959.


Peinado con gomina un hombre de mediana edad, terno y lentes negros camina presuroso por una avenida del Centro de Lima, muy posiblemente Paseo Colón. Sus manos presentan el gesto de tocarse los dedos gordo e índice. Detrás suyo un grupo de personas espera algún tipo de movilidad de transporte público junto a un dispensador de aceites de motor y de gasolina: es posible leer el cartel de la marca Pennzoil. A lo lejos, en la acera del frente, un puesto de lustrabotas. El estudio Hollywood de Kurt Naumann, cuyo sello aparece en la zona posterior de la foto, se ubicó en la primera cuadra del hoy jirón Callao revelándose como una presencia decisiva en la producción de fotografías incidentales entre las décadas de 1940 y 1950. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel fotográfico. Medidas: 11.6 x 8 cm. Año: 1945

Un hombre y una mujer caminan con un niño por la Plaza San Martín, podrían ser sus padres o sus abuelos. La mujer, elegantemente vestida lleva cartera y guantes blancos mientras coge de la mano a un sonriente menor mientras el hombre tiene el brazo aferrado por el pequeño. Es verano, una carretilla de helados aparece estacionada y un peatón se quita el saco bajo el sol. Como fondo, cierta aristocracia sobrevive en la arquitectura: el Portal de Zela se levanta ante los edificios de la Casa Belén (hoy Museo de Minerales Andrés Herrera), el Banco Popular del Perú y el Club Nacional. “Pizzería Napolitana”, reza un cartel en un poste de luz. Soporte original: Fotografía virada al sepia sobre papel fotográfico. Medidas: 17.9 x 11.9 cm. Década: 1950 


«Ah, quién fuera fotógrafo ambulante, sentado en la plazuela…”

(Felipe Buendía, La ciudad de los balcones en el aire)


VIDEOTECA

Video promocional para la exposición El Incidente. Fotografía Peatonal en Lima 1940 – 1960, curaduría de Daniel Contreras M. realizada en la Casa O’Higgins entre marzo y noviembre del año 2015 en el marco de la I Bienal de Fotografía de Lima.


Una joven mujer vestida de sport elegante camina sonriente por la avenida Larco, en el distrito de Miraflores. Se dirige hacia la cámara y el fotógrafo la captura con andar despreocupado. Lleva en la mano izquierda una bolsa plástica con adornos de puntos. En segundo plano, un hombre de mediana edad se dirige hacia el lado izquierdo de la fotografía, con paquetes en ambas manos. Al fondo se logra ver parte del letrero de las desaparecidas tiendas de tela Duramás (Larco no 467). Una bicicleta se recuesta en un árbol que crece a un lado de la acera. Dos autos se hallan estacionados y brillan bajo la luz del sol. La sombra del edificio se proyecta en la calle cuando la joven la cruza. La avenida se pierde hacia lo lejos. Soporte original: Fotografía virada al sepia sobre papel fotográfico. Medidas: 18 x 12 cm. Año: 1960.

Dos hombres de rasgo oriental caminan por la calle. Uno lleva saco y corbata y el otro sólo la camisa, remangada. Ambos tienen la mano izquierda en el bolsillo del pantalón de pliegues y una colilla de cigarro en la derecha. El hombre de terno mira hacia delante mientras el de camisa observa al fotógrafo que de súbito se acercó por el lado izquierdo de la calle. Al fondo se aprecia la puerta y reja de una casa de zona popular, posiblemente Barrios Altos. La acera presenta manchas húmedas, muy posiblemente a causa de la lluvia limeña que cayera la noche anterior. No hay sombras, el cielo debe estar nublado. Soporte original: Fotografía virada al sepia sobre papel fotográfico. Medidas: 13.8 x 8.8 cm. Año: 1950. 


CARÁCTER

“En efecto, conforme a las influencias de nuestro clima, los nervios deben mantenerse flexibles y animados hasta la vejez”. (Hipólito Unanue. Observaciones sobre el clima de Lima y sus influencias en el hombre. Lima, 1815).

Una mujer va por la calle con una cartera y una bolsa plástica en la mano izquierda. Viste falda oscura y chompa clara. Tiene el gesto serio, adusto, dirige la mirada hacia el piso y no se percata del fotógrafo que en ese instante procede a retratarla. Lleva un lazo negro (¿de luto posiblemente?). Camina por la ciudad un domingo (con seguridad el Centro de Lima) cuando los negocios se hallan cerrados tal como puede apreciarse en las puertas metálicas que enmarcan su paso. Con el tiempo, la fotografía incidental deja de ser el retrato de una persona, para convertirse en documento y registro de un pequeño todo. Fotografiarlo pequeñamente todo. Hasta un gesto, un sentimiento. O un lazo negro. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel fotográfico. Medidas: 13.7 x 8.8 cm.  Década: 1940. 


Dos jóvenes y sonrientes mujeres van por una céntrica calle de Lima cogidas por el brazo. Llevan vestidos claros de verano y cartera. Una sonríe con los ojos cerrados y porta en sus manos una publicidad de Frotación Charcot para golpes, músculos adoloridos y reumatismo: el maravilloso quitadolores. Ambas pasan frente a una vitrina que refleja en sus vidrios el pasar de la gente por el jirón, se observan algunos letreros y un viejo balcón colonial. Al fondo, un grupo de personas se aleja y entre todas ellas, un señor con terno y sarita (sombrero de paja, de ala y copa plana llamado así en homenaje al que usara la actriz Sarah Bernhardt, durante su visita al Perú en noviembre de 1886, causando gran sensación). Soporte original: Fotografía blanco y negro sobre papel fotográfico. Medidas: 13.8 x 8.9 cm. Década: 1950. 


¡FLASHAZO!

“Antes dejaba el flash en ese murito, daba vueltas por la plaza y al regresar ahí seguía, nadie se lo robaba”. (Javier Bahamonde, fotógrafo). El cielo tenue, ¡flashazo!, las luces recién encendidas, ¡flashazo! …

Un joven oficial de la marina peruana cruza la Plaza San Martín de noche. El fotógrafo lanza su flash iluminando la escena y proyectando la sombra del retratado sobre las gradas. En la escena podemos ver el Edificio Fénix, culminado en 1934 y propiedad de la Compañía de Seguros La Fénix Peruana. Pensado inicialmente como un complejo de departamentos, albergaría con el correr del tiempo importantes oficinas comerciales, como las de la P.S.N.C. (Pacific Steam Navigation Company) y la B.O.A.C. (British Overseas Airways Corporation) cuyos carteles son visibles al igual que la marquesina del desaparecido cine Metro, inaugurado en 1936 y propiedad de la Metro Goldwyn Mayer. La película que aparece en el anuncio es Un domingo en Nueva York (1963), de Peter Tewksbury con las actuaciones de Cliff Robertson, Jane Fonda y Rod Taylor. Soporte original: Fotografía blanco y negro sobre papel fotográfico. Medidas: 17.2 x 12 cm. Año: ca. 1963.


Por razones técnicas la mayoría de fotos incidentales con flash fueron tomadas de frente, a fin de evitar sombras sobre el rostro del retratado. Una joven y sonriente mujer cruza la Plaza San Martín con una pequeña cartera en la mano izquierda. Es el atardecer, en el cielo puede notarse algo de claridad. El Incidente está a punto de producirse: el fotógrafo se acerca y ella, intentando evitar la toma, le dice “no”, con el dedo índice. Este hecho es ignorado por el hombre de la cámara quien pese a ello lanza el flash. Al fondo vemos un grupo de personas que se dirige hacia el Jirón de la Unión. Aparecen también el Portal de Pumacahua (construido en 1926 al igual que el Portal de Zela, bajo los diseños del arquitecto Rafael Marquina) y los antiguos espacios para publicidades allí instalados. Ignoramos la técnica que utilizó el fotógrafo para convencer a la joven de aceptar la adquisición de la foto. Soporte original: Fotografía blanco y negro sobre papel fotográfico. Medidas: 18 x 11.5 cm. Década: 1960.  


“En la vasta plaza había nubes de lustrabotas, vendedores, fotógrafos ambulantes y vagos que se asoleaban o dormían en las bancas”. (Mario Vargas Llosa, Lituma en los Andes)


No eran de museo

La urbe se transformó en un gran laboratorio, un telón de fondo a través del cual las casas
fotográficas emprendían su último intento por
sobrevivir a la masificación y rápido éxito de las cámaras instantáneas de bajo precio.
Había que ir hacia el público, importunarlo como a personaje de diario o revista. Así la foto incidental
se convirtió por un periodo de tiempo en una nueva forma de mirarse, de gozarse
a través del súbito y efímero placer de ser el centro de atención, el elegido de entre todo el gentío. De entregarse a hambrientos cazadores de instantes –¿paparazzis?– cuya intensa actividad amateur iba simultánea alos procesos artísticos de la imagen en el país, incluso podríamos decir,
marginada por ellos.
Sus fotografías no eran de museo, ni de galería, si no, de casas. Casas de una Lima en medio de vertiginosos, radicales cambios sociales y urbanísticos.


AUDIOTECA

Encuentro con el fotógrafo José Marcial Gonzales Tello. Lugar: Estudio Montalbán, a pocos metros de la Plaza de Armas de Lima, Perú. Fecha: 22 set 2011.

Encuentro con el fotógrafo Rosario Tantaruna Torres. Lugar: Una esquina de la tradicional Plaza de Armas de Lima, Perú. Fecha: 22 set 2011.

Encuentro con el fotógrafo Eloy Jiménez.
Lugar: La muy transitada Plaza San Martín ubicada en la ciudad de Lima, Perú. Fecha: 22 set 2011


LIBERACIÓN

Primero, eludiendo la mirada pecadora de los hombres; luego, “[aquella] vida femenina recoleta y casera salta de pronto al oreo de la calle con despreocupada libertad”. (Rosa Arciniega. Diario La Crónica, abril de 1953).

Por la tarde, una joven estudiante cruza a paso rápido la Plaza San Martín mirando al frente. Lleva cuadernos en la mano derecha y un traje de saco con camisa cerrada hasta el cuello, así como falda larga oscura bajo las cuales destacan sus medias negras y zapatos de igual color. El fotógrafo, apostado a un lado de la plaza, logra la captura de su actitud seria y paso firme. Detrás, un señor se aleja con una bolsa en la mano derecha mientras un grupo de hombres conversa animadamente. El tráfico es intenso: unidades de transporte público y privado cruzan las pistas frente al Club Nacional y el Teatro Colón. Ninguna mirada parece perseguir a la retratada ni fijar su atención en el súbito incidente. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel. Medidas: 8.5 x 6.8 cm. Año: 1957. 


Tres jóvenes mujeres caminan por la cuarta cuadra del Jirón de la Unión (anteriormente calle Mercaderes) en horas de la tarde. Llevan vestidos de verano, frescos y claros. Las tres calzan zapatos blancos de taco alto. Avanzan a paso decidido, desafiante, listas para “jironear”. Detrás suyo emergen las figuras de caminantes y transeúntes, y entre ellos, las miradas de dos hombres, atraídos por su andar. Se logra ver uno de los balcones del Club de la Unión. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel. Medidas: 14.8 x 8.8 cm. Año: 1953. 

“Te decían: ‘Señor, le hemos tomado una foto, denos su dirección’. Y te van convenciendo y así iban por la avenida pues tenían que acabar su rollo, tenían que terminarlo para poder entregarlos para su revelado”.

Testimonio del Sr. Germán S.

AL RAS DEL SUELO

En la mayoría de imágenes incidentales donde los niños son el sujeto retratado, el fotógrafo se agachaba hasta casi llegar al ras del suelo. “Somos los niños más engreídos / en esta noble y bella ciudad / somos los niños más consentidos / por nuestra gracia y vivacidad”. (Alejandro Ayarza, vals La Palizada).

Un niño de aproximadamente cinco años de edad tiene el dedo índice de la mano derecha vendado, pese a ello coge con firmeza una publicación infantil. Vestido con impecable chaqueta a cuadros, corbata michi, pantalones cortos, medias blancas y lustrados zapatos negros, lleva el cuerpo girado tres cuartos hacia la derecha de la foto mientras mira a la cámara antes de dar un nuevo paso. Se halla probablemente en el centro de Lima. Contra la pared de fondo una balanza electrónica a monedas se luce junto a una ventana semi-abierta que lleva en los bordes adornos de estilo inca y que funciona como marquesina. Allí, entre otros objetos, en la parte superior izquierda se logra ver un torito de Pucará, pieza de arte popular peruano. Se desconoce el lugar exacto del incidente. Soporte original: Fotografía blanco y negro sobre papel. Medidas: 17.8 x 12 cm. Década: 1950. 


En un barrio popular de Lima un niño camina hacia la cámara. Con seguridad el fotógrafo le ha dado algunas indicaciones, siendo retratado en el preciso momento entre el paso que dio y el que dará. Está vestido con pantalón y saco grande, ambos de color claro. Lleva el pelo corto, corte usual en los estudiantes de la época. La calle aparece iluminada por un fuerte sol del mediodía, la sombra de un tendido eléctrico cae a lo largo de la acera sucia de papeles desperdigados. Detrás del niño un grupo de personas, un hombre y una mujer de pie y dos sentadas al ras del suelo. Se trata de un niño y un hombre mayor, éste último toca un instrumento de cuerda: una guitarra o quizás un charango. Las esquinas de la foto han sido manipuladas con una plantilla durante el proceso de ampliación y revelado. El niño luce poco menos que monumentalizado al ser capturado de abajo hacia arriba: casi en contrapicado. Soporte original: Fotografía blanco y negro sobre papel. Medidas: 18 x 11.8 cm. (corte irregular). Década: 1960. 


VIDEOTECA

EL INCIDENTE. FOTOGRAFIA PEATONAL EN LIMA, 1940-1960 | Marzo-diciembre de 2012. | Casa O’Higgins-PUCP | Curaduría: Daniel Contreras | I Bienal de Fotografía de Lima | Organizada por: Centro de la Imagen y la Municipalidad Metropolitana de Lima.


“Al solicitar copias, informe fecha y dirección de la foto tomada”

En sus primeros tiempos la fotografía incidental se caracterizó por el formato vertical, casi siempre con un tamaño de 17 x 11 centímetros. 

Posteriormente, en la década de 1950, las tomas se hicieron de frente o de costado y las medidas se redujeron al formato postal de 13 x 8 centímetros. En ellas no importó el ángulo estudiado, la composición pensada o el verse bien, pero sí el rostro nítido para que el cliente pueda reconocerse. Pues la foto incidental es tal cual, así como queda, al estilo rápido y salvaje. Son fotografías puras, instantáneas sociales, sin ademanes ni poses estudiadas en busca de la figura ideal. Quizás borrosas, con poca definición, pero no por ello una mala foto, tal como suelen dictaminar las convenciones. ¿Quién no ha visto, o tiene, o es parte de una de estas imágenes? 

La ciudad se transformó en un gran laboratorio desde que los estudios emprendieran este último intento por sobrevivir a la paulatina ausencia de clientela causada por la masificación y rápido éxito de las cámaras instantáneas de bajo precio y fácil uso. Así, cuando estas máquinas entran a formar parte del estándar de consumo de las clases medias y populares, se hizo necesario ir hacia el público. 


LA MIRADA

Desde el fondo de la imagen una intensa y ajena mirada se posa sobre la cámara. Sobre la acción. Una historia detrás de la historia capturada, del objeto observado. Quizás el punctum que menciona Barthes. “Ahí aparece toda esa gente que ni conozco” (Isabel M., retratada un día de 1960 en el Centro de Lima).

Una mujer camina por un distrito no identificado de Lima. Lleva vestido claro y guantes blancos, así como cartera en el brazo y una mantilla entre las manos. El fotógrafo la capturó con los ojos cerrados. Detrás, en una sucia carretilla de comida, dos comensales esperan su pedido, uno observa hacía la cámara. Al lado derecho de la foto un niño aparece con las manos en los bolsillos, mirando también el incidente. Más allá un hombre con sombrero y apoyado de cuclillas contra la pared revisa lo que lleva entre sus manos. La suciedad de la acera se extiende hasta llegar a un grupo de personas que transita por aquella calle. Un ligero “resplandor” rodea a la mujer, el laboratorista ha resaltado así su figura al momento del revelado, tratando de convertirla en el punto central. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel. Medidas: 18 x 12 cm. Año: 1950.


Con una pequeña cartera en la mano izquierda una joven mujer con vestido claro avanza con la mirada seria, no se muestra sorprendida o asediada por el hecho fotográfico, parece aceptarlo como un suceso cotidiano. Detrás suyo, el puesto de madera de un lustrador de zapatos se levanta contra un edificio. Se observa la solitaria figura de una persona sentada. En el ingreso más próximo un hombre mayor observa atentamente la escena. Con la mano bajo la barbilla, clava seriamente su mirada sobre el fotógrafo y la fotografiada. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel Agfa. Medidas: 14 x 9 cm. Década: 1950. 

Un joven frente al mar. Es difícil reconocer la ubicación exacta de esta escena perteneciente a la serie de fotografías incidentales de playa, lugar hasta donde llegaban vestidos con saco y pantalón fotógrafos desde Lima, principalmente los fines de semana, cuando el Centro lucía sus calles solitarias. El nadador es enmarcado por la atenta y seria mirada de otros veraneantes: una mujer con vestido a rayas, un joven con polo también a rayas, y un par de niños con el torso desnudo. Otras personas disfrutan del día de sol. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel AgfaMedidas: 14 x 9 cm. Año: 1950.


Con actitud despreocupada un hombre de traje blanco cruza la antigua Plazuela de la Merced. En el lado izquierdo de la fotografía un niño con overol oscuro se detiene para observar al fotógrafo. Es posible ver el anuncio de la antigua Botica Taboada (Jirón de la Unión 618) en la ya desaparecida casona de Emilio Forero, donde se instalaron posteriormente las tiendas Monterrey y Tía (Tiendas Industriales Asociadas), abiertas en 1954 y 1958 respectivamente. Se observa en la pared la placa dedicada al periodista Andrés Avelino Aramburú (1883 – 1933) en homenaje a su hogar, situado donde se levantara el edificio del Banco Internacional del Perú. La placa aún se mantiene en esta zona. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel Agfa. Medidas: 13.2 x 8.8 cm. Década: 1940. 

Cruzando el Portal de Botoneros, en el lado sur de la Plaza Mayor de Lima, una joven mujer vestida con falda negra y chompa clara lleva un cartapacio de cuero oscuro en la mano derecha, mientras observa con dirección al Pasaje Olaya, ubicado a su izquierda. Detrás, un grupo de personas: un hombre mayor, alto, con lentes y bigotes canos; una mujer de perfil que cuenta sus monedas y entre todo el gentío, surge el rostro de otra joven que mira directamente a la cámara. Es la única y directa mirada de entre todos los retratados. Una mirada intensa, que punza las retinas. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel. Medidas: 11.8 x 8.8 cm. Década: 1950. 


LA PÉRDIDA

Instantes irrepetibles; lugares, personajes, objetos desaparecidos: una beata, el recordado tranvía, una balanza desaparecida. Elementos de una memoria visual de la ciudad de Lima que se va diluyendo. “Tú no eres en el fondo, muy en el fondo, de estos días. Aún cuando te afanes, te has quedado algo atrás”. (José Gálvez, Una novela limeña).

Portando en la mano izquierda cuadernos y libros, una joven va por la calle. Su andar es ligero y no se detiene por el incidente. Es singular el escenario capturado por el fotógrafo: a la derecha un barrendero municipal con típico overol de aquellos años realiza su trabajo con atención; a la izquierda, una mujer mayor cubierta con manto negro. ¿Será una de las últimas y desaparecidas beatas de Lima? La fotografía se realiza en el instante en que la joven pasa frente a una tienda de sombreros, negocio también desaparecido cuando en la ciudad este accesorio entra en desuso. Se logra ver además una vitrina con fotos y retratos, es decir, un estudio fotográfico, posiblemente donde laboraba el anónimo fotógrafo que generó el incidente. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel Afga Brovira. Medidas: 17.8 x 12 cm. Década: 1950. 


Ella camina por la Plazuela de la Merced. Lleva lentes negros y un vestido claro con adornos bordados. En el piso, su sombra bien definida. Sobre su hombro izquierdo surge un hombre que mira atentamente el incidente. Otro personaje camina en dirección contraria. Al extremo inferior derecho se observa un pie con zapato blanco y medias del mismo color, posiblemente el de una niña. Como fondo, las puertas laterales de la desaparecida tienda Monterrey en las que se observan vestidos en venta. A la derecha aparece una balanza electrónica y una mujer a punto de controlar su peso. Estas balanzas, por una moneda, hacían gran ruido y prendían diversas luces emitiendo unos tickets de cartón duro donde además del peso, se profetizaba el porvenir. Solían hallarse en avenidas y boticas. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel marca AfgaMedidas: 13.8 x 8.9 cm. Año: ca. 1950. 

Una mujer de edad mediana transita por una calle del Centro de Lima, lleva una cartera de color claro, al parecer del mismo color que sus zapatos. Un hombre mayor camina detrás suyo y observa atentamente la cámara. Otra mujer aparece de espaldas, alejándose para cruzar la calle. El fotógrafo ha capturado en ese instante el paso de un tranvía, sistema de transporte público a cargo de la Compañía Nacional de Tranvías (CNT) activo en la ciudad hasta 1965. A bordo, es posible ver de pie al conductor y en una de las ventanillas a una mujer que observa a lo lejos la escena. En las pequeñas ventanas superiores del vagón se aprecian publicidades de pastillas para la fiebre, Pek y Cryogenine. El último tranvía de Lima circuló hasta octubre del mencionado año. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel marca AfgaMedidas: 13.9 x 8.9 cm. Año: 1958. 


El «huachito»

Por el Jirón de la Unión, cuadra siete, anteriormente llamada calle Baquijano: una mujer con vestido oscuro, guantes negros y joyas en brazos y cuello, avanza entre el gentío. Tiene la mirada seria. A su lado, un vendedor de las suertes (“huachitos”), la persigue intentando llamar vanamente su atención. Porta en la mano la tira de cupones por vender. Puede observarse a la izquierda de la foto asomar el cartel del desaparecido cine Biarritz que funcionó desde el año 1952 bajo la administración de la empresa Discina. También al fondo, puede observarse el turbio contorno de la parte superior del Palais Concert, edificio diseñado por el arquitecto francés Gustave Eiffel y el letrero del almacén de ropa Anchor, ya desaparecido. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel. Medidas: 18 x 12 cm. Año: 1960. 


EFECTOS ESPECIALES

Iluminar con los dedos, colores tiza pastel, recortar, hacer sombras con las manos bajo la ampliadora, los efectos que el laboratorista pudiera darle a la imagen son también una forma de retratar a la sociedad.  Otorgarle una pequeña realidad distinta. 

Esta fotografía fue tomada sin que el peatón interrumpa su paso o se percate del momento del incidente. Por una calle sin identificar de Lima una mujer camina sola.  Junto a ella, al lado derecho de la fotografía, otra mujer de saco y cabello  oscuro surge e interpone parte de su cuerpo entre la retratada y la cámara que busca capturarla. Son escasas las fotos incidentales iluminadas, como escasas también aquellas de cualquier manera intervenidas con el objetivo de alterar su estética. Aquí, el laboratorista ha utilizados colores cálidos, situando la escena en un ambiente casi irreal: ha coloreado de rosa las paredes de la calle, la chompa de la mujer de amarillo intenso, una tintura azul cae sinuosamente por su falda, el pañuelo que lleva en el cuello se levanta al viento, pintado de un rojo intenso a tono con sus labios. (Archivo Servais Thissen)


UN TELÓN DE FONDO URBANO

No solo el caminante es el protagonista, también lo es el contexto. Contraescenas bajo el telón urbano, presencias distintas y alteridades sociales capturadas fuera de foco por la foto incidental. No hay maneras de borrarlas. Son parte del paisaje y de nuestra realidad.

Una joven mujer llamada Nora camina por la avenida Larco, en Miraflores. Porta una cartera blanca en la mano izquierda y el cabello teñido de rubio. El fotógrafo se ha situado frente a ella lanzando la rápida toma, capturando además la presencia de un hombre lisiado, sentado en el piso a un borde de la acera. El personaje ha colocado el bastón sobre sus piernas y mira hacia la cámara. Es un mendigo. En tercer plano vemos la avenida, a los peatones y un letrero gigante anunciando a pocos metros los millonarios premios de un local de bingo. Soporte original: Fotografía virada al sepia sobre papel fotográfico. Medidas: 18 x 12.1 cm. Año: 1961. 


Una mujer con vestido floreado oscuro, cartera, guantes de cuero y un gran sombrero alón que genera sombra sobre su rostro, cruza la calle frente al ingreso de un negocio de barrio. Tiene porte altivo y mira hacia delante con serenidad. Al parecer, la súbita presencia del fotógrafo no le incomoda. Detrás, cerca a ella, surge un hombre de mediana edad, rostro cetrino, pómulos grandes, que se acerca a buen paso, mientras observa a la cámara con rostro sereno. Lleva las mangas dobladas. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel. Medidas: 14 x 8.8 cm. Década: 1950. 

Una mujer cruza lo que es hoy el Pasaje Santa Rosa, en la Plaza Mayor de Lima. Es invierno, lleva abrigo grueso, sombrero y guantes negros. Detrás suyo, un hombre de terno y sombrero se aleja dirigiéndose hacia los portales de la Municipalidad de Lima en cuya esquina se aprecian los ya clausurados ventanales con rejas metálicas, actualmente parte de la galería de arte Pancho Fierro. Precisamente en la berma de este edificio público se encuentra, a lo lejos, sentado contra una columna un humilde niño. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel. Medidas: 18 x 12 cm. Año: ca. 1950. 


La calle Judíos (hoy segunda cuadra del jirón Huallaga en el Centro de Lima) es el escenario por donde una mujer transita. Lleva traje negro de misa, guantes de cuero, cartera y una fina mantilla sobre los hombros. Su mirada es serena, pero intensa hacia el lente de la cámara. Es curioso que mientras camina frente a la reja de un negocio cerrado por ser quizás domingo, un niño intenta sobrepasarla. El menor mira hacia el suelo, su cuerpo se halla medio oculto por la mujer, pero es posible ver su rostro serio y su pantalón de talla grande, así como sus zapatos raídos, sucios, abiertos, en fuerte contraste con la presencia “impecable” de la mujer. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel. Medidas: 13.9 x 8.8 cm. Año: 1952. 


AMOR

“Sí, te amo, bésame antes de morir”. Estrechó entre sus poderosos brazos el cuerpo de Emilia y sus labios ardientes en un beso absurdo y perverso recogieron su adiós soberbio y sensual”. (Radioteatro La isla de los hombres perdidos, Radio Nacional del Perú, ca. 1950.)

Una pareja, de mediana edad, camina por la vía cerca a una esquina. Ella lleva una cartera en la mano y él un cigarrillo. Van cogidos del brazo, mostrándose felices y de buen ánimo. Él se ha detenido para que el fotógrafo haga la toma, y ella hace el ademán de seguir caminando. Se miran a los ojos y sonríen. Hacia el fondo, en el lado izquierdo de la fotografía, un hombre observa fijamente a la mujer por detrás. Soporte original: Fotografía virada al sepia sobre papel marca Agfa-Brovira. Medidas: 13.8 x 9 cm. Década: 1950. 


Puerta cuatro del Cementerio Presbítero Maestro, en Barrios Altos, un hombre y una mujer ingresan tomados de la mano. Ella lleva lentes negros y pañuelo sobre la cabeza así como un ramo de flores en la mano derecha. El hombre viste terno oscuro y corbata negra. El fotógrafo se apostó en este estratégico lugar, a la caza de quienes visiten a sus deudos. Incluso, el encuadre posee una intención de fondo: la antigua entrada principal, la antigua verja de fierro importada de Europa y el par de esculturas que hasta la actualidad adornan el ingreso son el marco de esta pareja de ¿amantes? ¿hermanos? A la izquierda de la fotografía, dos niños voltean el rostro y observan la escena. Detrás de las rejas, la actividad de los vendedores es intensa. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel. Medidas: 18 x 12.1 cm. Década: 1960. 

Una pareja de mediana edad camina por la quinta cuadra de la avenida Abancay, frente al hoy Ministerio Público, en aquel entonces de Economía y Finanzas (construido en 1951 durante el gobierno del General Manuel A. Odría bajo los planos del arquitecto Guillermo Payet). Ella lleva una cartera negra de cuero, collar al cuello, una chompa clara en el brazo derecho y luce un vestido floreado. Al lado y cogiéndola firmemente, su pareja, un oficial de la desaparecida Benemérita Guardia Civil del Perú (BGCP) con un papel en la mano izquierda. Ella mira hacia el otro lado de la avenida, él hacia la cámara. En el fondo de la imagen personas transitan o ingresan a un edificio. Se observa también el local del Banco Internacional del Perú, luego llamado Interbank. Soporte original: Fotografía en blanco y negro sobre papel. Medidas: 18 x 12 cm. Década: 1960.


ADÓNDE VAS CAMINANTE

¿Por qué desapareció la fotografía incidental? Son varias las teorías que podemos intentar. O barajar. Primero el rápido éxito que las cámaras polaroid instantáneas con flash incorporado tuvieron en el Perú a partir de los años 60. Segundo, el cambio radical de las zonas más emblemáticas de la ciudad: el Centro de Lima dejó de ser el escenario por excelencia. 

Tercero, el encarecimiento de los materiales fotográficos. Cuarto, el continuo cierre de muchos estudios debido a los devenires políticos y socioeconómicos de la época. Quinto: no desapareció, mutó, los fotógrafos se anclaron en aeropuertos, plazas y puertas de iglesia. 

Surgen una tras otra las interrogantes. ¿Quién tomó esta foto? ¿Quiénes son los retratados? ¿Hacia dónde se dirigía o venia en ese instante el capturado? ¿Qué llevaba a estas personas a acceder a la transacción y adquirir una de estas imágenes tomadas sin su permiso?

Cada posible respuesta surge al vernos a nosotros mismos, observarnos caminar desde el ayer, sin temores de por medio, directos hacia el futuro. El Incidente se convierte así en una forma de contemplar nuestra sociedad: la pequeña historia que surge detrás de la gran historia.



CRÉDITOS

EL INCIDENTE

Fotografía peatonal en Lima 1940-1960

Curaduría y textos:

Daniel Contreras M.

Fotografías:

Archivo El Incidente – CANAL MUSEAL 



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